Perú: día del niño por nacer

Por iniciativa de la Santa Sede varios Estados han elegido el 25 de marzo, fecha en que la Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación-Encarnación del Señor Jesús, como el Día del Niño por Nacer. Gracias a Dios, nuestro país ha acogido esta iniciativa (Ley 27654).

Esta celebración, como hemos visto en recientes días, no basta para defender la vida inocente, pero puede ser una valiosa oportunidad para concienciar a la población peruana sobre la dignidad y sacralidad de la vida concebida. El establecimiento de este día es ocasión propicia para anunciar el Evangelio de la Vida y denunciar las maniobras por difundir leyes a favor del aborto y de medios químicos para suprimir la vida bajo el nombre de “anticonceptivos”.

No se puede dejar de mencionar que, debido a que muchos medios de comunicación masiva, han tomado lamentablemente una opción de relativismo moral, y en el peor de los casos, de encubrimiento frente a los riesgos abortivos de la anticoncepción oral de emergencia (la píldora del día siguiente), la responsabilidad pastoral que sobre este tema tiene la Iglesia es mayor. Tampoco podemos dejar de señalar que existen ONG´s de muchos recursos económicos que tienen como uno de sus principales objetivos el legalizar el aborto en nuestro país.

S.S. Benedicto XVI, en los pocos meses de pontificado, nos ha señalado de manera reiterativa la «belleza de la vida por nacer» y la oposición radical al aborto. Cerca de la Navidad, nos decía «que la verdad que Dios ha revelado sobre la persona humana, nos exige reconocer y proteger la santidad de la vida desde el primer momento de su concepción hasta su muerte natural». En la audiencia general del 28 de diciembre, fiesta de los Santos Inocentes señaló sobre la segunda parte del Salmo 138 (139): «Sumamente fuerte es, en nuestro salmo, la idea de que Dios ya ve todo el futuro de ese embrión aún ‘informe’». Según el Santo Padre, deja claro también «la grandeza de esta pequeña criatura humana, que aún no ha nacido, formada por las manos de Dios y envuelta en su amor: un elogio bíblico del ser humano desde el primer momento de su existencia».

Por eso, siendo fieles al Magisterio de la Iglesia, a la especial sensibilidad y preocupación del Santo Padre sobre la vida, proclamemos este 25 de marzo a través de nuestras palabras y diversas actividades el Evangelio de la Vida.

Celebr
ar el Día del Niño por Nacer en la misma fecha del Misterio de la Encarnación es anunciar que Dios no nos deja a merced de las fuerzas del mal y que vela por todos, aún por los más pobres entre los pobres. La hora nos exige un mensaje integral: defender la vida en todo momento y lugar, y contra toda injusticia, porque es un don de Dios.