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“El trabajo es una bendición de Dios”

El trabajo es la vocación inicial del hombre, es una bendición de Dios, y se equivocan lamentablemente quienes lo consideran un castigo. El Señor, el mejor de los padres, colocó al primer hombre en el Paraíso, “ut operaretur” –para que trabajara. (Surco, 482) El trabajo acompaña inevitablemente la vida del hombre sobre la tierra. Con él aparecen el esfuerzo, la fatiga, el cansancio: manifestaciones del dolor y de la lucha que forman parte de nuestra existencia humana actual, y que son signos de la realidad del pecado y de la necesidad de la redención. Pero el trabajo en sí mismo no es una pena, ni una maldición o un castigo: quienes hablan así no han leído bien la Escritura Santa. Es hora de que los cristianos digamos muy alto que el trabajo es un don de Dios, y que no tiene ningún sentido dividir a los hombres en diversas categorías según los tipos de trabajo, considerando unas tareas más nobles que otras. El trabajo, todo trabajo, es testimonio d...

“Primera condición: trabajar, ¡y trabajar bien!”

Si queremos de veras santificar el trabajo, hay que cumplir ineludiblemente la primera condición: trabajar, ¡y trabajar bien!, con seriedad humana y sobrenatural. (Forja, 698) En vuestra ocupación profesional, ordinaria y corriente, encontraréis la materia ‑real, consistente, valiosa‑ para realizar toda la vida cristiana, para actualizar la gracia que nos viene de Cristo. En esa tarea profesional vuestra, hecha cara a Dios, se pondrán en juego la fe, la esperanza y la caridad. Sus incidencias, las relaciones y problemas que trae consigo vuestra labor, alimentarán vuestra oración. El esfuerzo para sacar adelante la propia ocupación ordinaria, será ocasión de vivir esa Cruz que es esencial para el cristiano. La experiencia de vuestra debilidad, los fracasos que existen siempre en todo esfuerzo humano, os darán más realismo, más humildad, más comprensión con los demás. Los éxitos y las alegrías os invitarán a dar gracias, y a pensar que no vivís para ...

“Has de ir al paso de Dios; no al tuyo”

Me dices que sí, que estás firmemente decidido a seguir a Cristo. –¡Pues has de ir al paso de Dios; no al tuyo! (Forja, 531) ¿Que cuál es el fundamento de nuestra fidelidad? –Te diría, a grandes rasgos, que se basa en el amor de Dios, que hace vencer todos los obstáculos: el egoísmo, la soberbia, el cansancio, la impaciencia... –Un hombre que ama se pisotea a sí mismo; le consta que, aun amando con toda su alma, todavía no sabe amar bastante. (Forja, 532) En la vida interior, como en el amor humano, es preciso ser perseverante. Sí, has de meditar muchas veces los mismos argumentos, insistiendo hasta descubrir un nuevo Mediterráneo. –¿Y cómo no habré visto antes esto así de claro?, te preguntarás sorprendido. –Sencillamente, porque a veces somos como las piedras, que dejan resbalar el agua, sin absorber ni una gota. –Por eso, es necesario volver a discurrir sobre lo mismo, ¡que no es lo mismo!, para empaparnos de las bendiciones de Dios. (Forja...
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El Camino - The Way - Con subtitulos en español

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"La tentación del cansancio"

Quiero prevenirte ante una dificultad que quizá puede presentarse: la tentación del cansancio, del desaliento. –¿No está fresco aún el recuerdo de una vida –la tuya– sin rumbo, sin meta, sin salero, que la luz de Dios y tu entrega han encauzado y llenado de alegría? –No cambies tontamente esto por aquello. (Forja, 286) Si notas que no puedes, por el motivo que sea, dile, abandonándote en El: ¡Señor, confío en Ti, me abandono en Ti, pero ayuda mi debilidad! Y lleno de confianza, repítele: mírame, Jesús, soy un trapo sucio; la experiencia de mi vida es tan triste, no merezco ser hijo tuyo. Díselo...; y díselo muchas veces. –No tardarás en oír su voz: «ne timeas!» –¡no temas!; o también: «surge et ambula!» –¡levántate y anda! (Forja, 287) Me comentabas, todavía indeciso: ¡cómo se notan esos tiempos en los que el Señor me pide más! –Sólo se me ocurrió recordarte: me asegurabas que únicamente querías identificarte con El, ¿por qué te resistes? (Forja,...

"Enamórate y no 'le' dejarás"

¿Que cuál es el secreto de la perseverancia? El Amor. -Enamórate, y no "le" dejarás. (Camino, 999) Me hace temblar aquel pasaje de la segunda epístola a Timoteo, cuando el Apóstol se duele de que Demas escapó a Tesalónica tras los encantos de este mundo... Por una bagatela, y por miedo a las persecuciones, traicionó la empresa divina un hombre, a quien San Pablo cita en otras epístolas entre los santos. Me hace temblar, al conocer mi pequeñez; y me lleva a exigirme fidelidad al Señor hasta en los sucesos que pueden parecer como indiferentes, porque, si no me sirven para unirme más a El, ¡no los quiero!  (Surco, 343) El desaliento es enemigo de tu perseverancia. -Si no luchas contra el desaliento, llegarás al pesimismo, primero, y a la tibieza, después. -Sé optimista. (Camino, 988) ¡Bendita perseverancia la del borrico de noria! -Siempre al mismo paso. Siempre las mismas vueltas. -Un día y otro: todos iguales. Sin eso, no habría madur...

“Preocupación de apostolado”

Si no muestras –con tu oración, con tu sacrificio, con tu acción– una constante preocupación de apostolado, es señal evidente de que te falta felicidad y de que ha de aumentar tu fidelidad. –El que tiene la felicidad, el bien, procura darlo a los demás. (Forja, 914) Cuando pisotees de veras tu propio yo y vivas para los demás, entonces serás instrumento apto en las manos de Dios. El ha llamado –llama– a sus discípulos, y les manda: «ut eatis!» –id a buscar a todos. (Forja, 915) «In modico fidelis!» –fiel en lo poco... –Tu labor, hijo mío, no es sólo salvar almas, sino santificarlas, día a día, dando a cada instante –aun a los aparentemente vulgares– vibración de eternidad. (Forja, 917) Así como la inmensa maquinaria de docenas de fábricas se para, se queda sin fuerza, cuando la corriente eléctrica se interrumpe, también el apostolado deja de ser fecundo sin la oración y la mortificación, que mueven el Corazón Sacratísimo de Cristo. (Forja, 919)

“Serenidad ¿Por qué has de enfadarte?”

Serenidad. -¿Por qué has de enfadarte si enfadándote ofendes a Dios, molestas al prójimo, pasas tú mismo un mal rato... y te has de desenfadar al fin? (Camino, 8) Eso mismo que has dicho dilo en otro tono, sin ira, y ganará fuerza tu raciocinio, y, sobre todo, no ofenderás a Dios. (Camino, 9) No reprendas cuando sientes la indignación por la falta cometida. -Espera al día siguiente, o más tiempo aún. -Y después, tranquilo y purificada la intención, no dejes de reprender. -Vas a conseguir más con una palabra afectuosa que con tres horas de pelea. -Modera tu genio. (Camino, 10) Cuando te abandones de verdad en el Señor, aprenderás a contentarte con lo que venga, y a no perder la serenidad, si las tareas –a pesar de haber puesto todo tu empeño y los medios oportunos– no salen a tu gusto... Porque habrán "salido" como le conviene a Dios que salgan. (Surco, 860) Siendo para bien del prójimo, no te calles, pero habla de modo amable, sin destem...

LLEVA TU ROSARIO A DIARIO

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Cuando llevas un Rosario, al diablo le duele la cabeza. Cuando lo usas, colapsa.... cuando ve que lo rezas, se desmaya. Recemos el Rosario siempre, y lo mantendremos desmayado. Quiza algun dia, le dara un infarto y no podra trabajar. Sabras, tambien, que cuando reenvies este mensaje, satanas tratara de impedirtelo? Reenvialo de todas maneras y ayuda a apresurar el triunfo de  la VIRGEN MARIA! Envia este a tus amigos que suelen rezar y ve como trabaja el Espiritu Santo! Hay mucho que ganar, y nada que perder. Imagina lo poderoso que sucede, si cada catolico en el mundo rezara un Rosario el mismo dia! Tenemos un ejemplo: En Octubre de 1573 cuando Europa fue salvada de la invasion de la poderosa flota Turca, por rezo del Rosario de todos los cristianos! Recemos por la paz del mundo y el regreso de los valores morales en nuestras comunidades.   Unamonos cada uno en oracion con la mas poderosa forma de orar que existe, por estas intenciones,  de nuestr...

“Con Él no hay posibilidad de fracaso”

“Todo lo puedo en Aquél que me conforta”. Con El no hay posibilidad de fracaso, y de esta persuasión nace el santo “complejo de superioridad” para afrontar las tareas con espíritu de vencedores, porque nos concede Dios su fortaleza. (Forja, 337) Si no luchas, no me digas que intentas identificarte más con Cristo, conocerle, amarle. Cuando emprendemos el camino real de seguir a Cristo, de portarnos como hijos de Dios, no se nos oculta lo que nos aguarda: la Santa Cruz, que hemos de contemplar como el punto central donde se apoya nuestra esperanza de unirnos al Señor. Te anticipo que este programa no resulta una empresa cómoda; que vivir a la manera que señala el Señor supone esfuerzo. (…) Descubriremos la bajeza de nuestro egoísmo, los zarpazos de la sensualidad, los manotazos de un orgullo inútil y ridículo, y muchas otras claudicaciones: tantas, tantas flaquezas. ¿Descorazonarse? No. Con San Pablo, repitamos al Señor: siento satisfacción en mis en...

“¿No estarás achicado, porque tu amor es corto?”

La gracia de Dios no te falta. Por lo tanto, si correspondes, debes estar seguro. El triunfo depende de ti: tu fortaleza y tu empuje –unidos a esa gracia– son razón más que suficiente para darte el optimismo de quien tiene segura la victoria. (Surco, 80) No seáis almas de vía estrecha, hombres o mujeres menores de edad, cortos de vista, incapaces de abarcar nuestro horizonte sobrenatural cristiano de hijos de Dios. ¡Dios y audacia! (Surco, 96) Audacia no es imprudencia, ni osadía irreflexiva, ni simple atrevimiento. La audacia es fortaleza, virtud cardinal, necesaria para la vida del alma. (Surco, 97) He leído un proverbio muy popular en algunos países: "el mundo es de Dios, pero Dios lo alquila a los valientes", y me ha hecho reflexionar. –¿A qué esperas? (Surco, 99) No soy el apóstol que debiera ser. Soy... el tímido. –¿No estarás achicado, porque tu amor es corto? –¡Reacciona! (Surco, 100)

Corre - Firmes en la fe con María

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“Dóciles al Espíritu Santo”

Nuestro Señor Jesús lo quiere: es preciso seguirle de cerca. No hay otro camino. Esta es la obra del Espíritu Santo en cada alma –en la tuya–, y has de ser dócil, para no poner obstáculos a tu Dios. (Forja, 860) Para concretar, aunque sea de una manera muy general, un estilo de vida que nos impulse a tratar al Espíritu Santo ‑y, con El, al Padre y al Hijo‑ y a tener familiaridad con el Paráclito, podemos fijarnos en tres realidades fundamentales: docilidad ‑repito‑, vida de oración, unión con la Cruz. Docilidad, en primer lugar, porque el Espíritu Santo es quien, con sus inspiraciones, va dando tono sobrenatural a nuestros pensamientos, deseos y obras. El es quien nos empuja a adherirnos a la doctrina de Cristo y a asimilarla con profundidad, quien nos da luz para tomar conciencia de nuestra vocación personal y fuerza para realizar todo lo que Dios espera. Si somos dóciles al Espíritu Santo, la imagen de Cristo se irá formando cada vez más en no...

Diego Torres canta a Juan Pablo II - Color esperanza

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In Persona Christi - Jesed

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“El fuerte sufre, pero resiste”

La fachada es de energía y reciedumbre. –Pero ¡cuánta flojera y falta de voluntad por dentro! –Fomenta la decisión de que tus virtudes no se transformen en disfraz, sino en hábitos que definan tu carácter. (Surco, 777) El camino del cristiano, el de cualquier hombre, no es fácil. Ciertamente, en determinadas épocas, parece que todo se cumple según nuestras previsiones; pero esto habitualmente dura poco. Vivir es enfrentarse con dificultades, sentir en el corazón alegrías y sinsabores; y en esta fragua el hombre puede adquirir fortaleza, paciencia, magnanimidad, serenidad. Es fuerte el que persevera en el cumplimiento de lo que entiende que debe hacer, según su conciencia; el que no mide el valor de una tarea exclusivamente por los beneficios que recibe, sino por el servicio que presta a los demás. El fuerte, a veces, sufre, pero resiste; llora quizá, pero se bebe sus lágrimas. Cuando la contradicción arrecia, no se dobla. (Amigos de Dios, 77)

La huella de Dios02

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“Se fue Jesús con el Padre”

¡Qué lección tan extraordinaria cada una de las enseñanzas del Nuevo Testamento! –Después de que el Maestro, mientras asciende a la diestra de Dios Padre, les ha dicho: "id y predicad a todas las gentes", se han quedado los discípulos con paz. Pero aún tienen dudas: no saben qué hacer, y se reúnen con María, Reina de los Apóstoles, para convertirse en celosos pregoneros de la Verdad que salvará al mundo. (Surco, 232) Adoctrina ahora el Maestro a sus discípulos: les ha abierto la inteligencia, para que entiendan las Escrituras y les toma por testigos de su vida y de sus milagros, de su pasión y muerte, y de la gloria de su resurrección. (Luc., XXIV, 45 y 48.) Después los lleva camino de Betania, levanta las manos y los bendice. –Y, mientras, se va separando de ellos y se eleva al cielo (Luc., XXIV, 50), hasta que le ocultó una nube. (Act., I, 9.) Se fue Jesús con el Padre. –Dos Angeles de blancas vestiduras se aproximan a nosotros y no...

“San José, Maestro de la vida interior”

San José, Padre de Cristo, es también tu Padre y tu Señor. -Acude a él. (Camino, 559) Nuestro Padre y Señor San José es Maestro de la vida interior. -Ponte bajo su patrocinio y sentirás la eficacia de su poder. (Camino, 560) De San José dice Santa Teresa, en el libro de su vida: "Quien no hallare Maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro, y no errará en el camino". -El consejo viene de alma experimentada. Síguelo. (Camino, 561) San José: no se puede amar a Jesús y a María sin amar al Santo Patriarca. (Forja, 551) Mira cuántos motivos para venerar a San José y para aprender de su vida: fue un varón fuerte en la fe...; sacó adelante a su familia –a Jesús y a María–, con su trabajo esforzado...; guardó la pureza de la Virgen, que era su Esposa...; y respetó –¡amó!– la libertad de Dios, que hizo la elección, no sólo de la Virgen como Madre, sino también de él como Esposo de Santa María. (Forja, 552) San José, Padr...